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ESCRITURA EN ESPEJO O ROTACIÓN

jueves, 18 de diciembre de 2014

Es frecuente que niños/as en edad de aprendizaje de la lectoescritura realicen la grafía de ciertas letras (por ejemplo la letra S, P ,D) y números (5,7) rotados sobre su eje vertical, es lo que se llama escritura en espejo o rotación. Por lo general, esta escritura en espejo se produce con una sola grafía de la palabra y no con todas, y además no impide que el niño/a sea capaz de leer lo que ha escrito correctamente o de resolver sumas y restas sin que le afecte esta rotación de letras o números.


Posibles causas

No existe una explicación única a este fenómeno, sino que podemos hablar de varias causas que pueden estar detrás de la rotación o escritura en espejo:

- En muchos casos, este hecho es debido a una inmadurez neurológica en el alumno/a (hasta los 7 años) en los procesos relacionados o que intervienen en la escritura: esquema corporal, lateralidad, visomotricidad, coordinación óculo manual, etc. Algunos alumnos/as se encuentran más inmaduros/as y tardan más en alcanzar un desarrollo óptimo para la escritura presentando dificultades como la escritura en espejo. Estos síntomas suele remitir evolutivamente en la mayoría de los casos, en otros continuarán presentes.

- El alumno/a puede presentar problemas a nivel perceptivo visual. Es decir puede presentar dificultades para discriminar, diferenciar y reconocer las letras como signos gráficos. Cada letra tiene unas características gráficas distintas a las otras, así como una direccionalidad propia, y es precisamente en diferenciar dichas características en lo que pueden fallar estos alumnos/as. Así mismo, pueden presentar dificultades de organización espacial, es decir, presentan fallos a la hora de trascribir la imagen mental de la letra que posee al papel o fallos incluso a la hora de copiar letras según un modelo.
Se trata de niños/as que, para reconocer un signo gráfico, toman en cuenta la forma de sus elementos más que a su dirección. Una “bolita” y una “raya” pueden bastar para trazar una “b”, que será “b” para ellos aunque hayan trazado “d”. No ven esto como problema  porque la totalidad de la palabra dice lo que ellos quieren (en el caso del ejemplo, “doca” está diciendo, para ellos, “boca”).

- Muy relacionado con lo anterior se encuentra el hecho de que el alumno/a puede presentar una lateralidad aún no definida en su totalidad, así como dificultades de organización espacial (reconocimiento de derecha e izquierda). Estos alumnos/as suelen tener dificultades en proyectar su lateralidad al papel. Es decir, necesitan todavía reforzar la organización del espacio plano (el de la hoja de papel), que para efectos de la lectura y escritura debiera tener lados (izquierda, derecha; arriba, abajo) y direcciones (de izquierda a derecha, de arriba abajo). Estas dificultades pueden tener su originen en las propias dificultades de lateralidad y organización espacial del alumno/a o en el hecho de que nunca han sido guiados para ello. Así mismo también puede influir la presencia de lateralidad cruzada (por ejemplo, predominancia de mano diestra, pie diestro y ojo zurdo).

- También puede ser debido al hecho de que el alumno/a presenta determinadas carencias o lagunas producidas por una posible deficiencia durante la etapa de iniciación a la lectoescritura o en el periodo de aprendizaje:
Ÿ
No se detectó en la etapa de educación infantil las dificultades del alumno/a relacionadas con lateralidad, organización espacial, forma y direccionalidad de las grafías, etc.
Ÿ
+ No se dedicó un tiempo específico para trabajar con este alumno/a y enseñarle la forma y dirección de las grafías. De este modo, el alumno/a formó modelos psicomotrices equivocados que se traducen en la actualidad en escritura en espejo o rotaciones cuando escribe de forma autónoma.

En algunas ocasiones es posible que sólo se trabajara con la pizarra. Esto es importante porque la memoria visual mantiene una imagen tan poco tiempo que, cuando el niño/a ve un signo en la pizarra al bajar la mirada a su cuaderno este ya desapareció.

- Suele llamar la atención que esta escritura en espejo aparece frecuentemente en palabras muy comunes para el alumno/a, incluso en su propio nombre. Este puede ser debido a que la familiaridad trae por consecuencia una mayor automaticidad en la escritura y por lo tanto un menor cuidado.

- Si bien las rotaciones aparecen con más frecuencia cuando se escribe en forma no ligada, esto no quiere decir que el estilo de letra sea el causante.  Lo que sucede en que la escritura no ligada está dando oportunidad para que se exhiban problemas que de otra manera no habrían sido vistos o que podrían afectar de otros modos en las situaciones en que se usa la escritura ligada.

- Esta escritura en espejo puede darse también en base a posibles causas oftalmológicas: el astigmatismo, que dificulta la visión, puede producir incomodidad en los niños/as para examinar detalles en signos que no les son familiares; igualmente, la poca discriminación de fondo y forma, y así otras. Por ello es primordial como primer paso a seguir, si no se ha hecho con anterioridad, la revisión de la visión del alumno/a.

- Por último, también pueden influir aspectos motivacionales, sociales y emocionales. Nuestra escritura refleja nuestro estado emocional y en muchas ocasiones se ha comprobado como estas dificultades aumentan ante situaciones emocionales inestables o de carencia afectiva.


Escritura en espejo y alumnado zurdo

Los zurdos tienen una tendencia natural a escribir en espejo y a hacer giros invertidos  debido a que estos tienen una lateralidad funcional diferente. El movimiento de progresión del niño/a zurdo es de derecha a izquierda; pero al adaptarse a las normas escriturales debe hacerlo de izquierda a derecha.

Por tanto existen bastantes diferencias entre escribir con la mano derecha o con la mano izquierda, en cambio la manera de enseñar es la misma para los dos. En concreto, pueden señalarse las siguientes diferencias, debidas tanto al tipo de progresión de la escritura con una u otra mano como a las condiciones del aprendizaje:

1. La mano derecha se aleja del centro del cuerpo al escribir (abducción), mientras que la mano izquierda avanza hacia el centro del cuerpo (aducción), de forma más laboriosa.

2. La mano derecha progresa por delante de lo escrito, mientras que la izquierda avanza por detrás, lo que puede dificultar la visión del renglón y facilitar el emborronamiento con el dedo meñique y el canto de la mano.

3. La mano derecha tira del lápiz y la izquierda lo empuja, rompiendo o clavando a veces la mina en el papel.

4. Y por último debe señalarse que el niño zurdo debe aprender a realizar con su mano izquierda unos movimientos que se le enseñan muy a menudo en el aula con la mano derecha.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el hecho de ser zurdo no implica o conlleva obligatoria a una escritura en espejo o rotacismo.


Escritura en espejo y dislexia

En muchas ocasiones establecemos la relación de que un alumno/a con escritura en espejo o rotación tiene dislexia o bien puede llegar a tenerla. Si bien es cierto que uno de los posibles rasgos característicos de la dislexia es la escritura en espejo o rotación, esto no quiere decir que todo el alumno/a que presenta esta escritura en espejo sea disléxico o pueda llegar a serlo. Así mismo no todos los niños/as disléxicos presentan esta escritura en espejo.

La dislexia representa una dificultad específica de aprendizaje de la lectura que ha de ser valorada por un especialista que va más allá de una simple escritura en espejo.


¿Qué hacer? Orientaciones para trabajar

- Debemos asumir el hecho de que nos encontramos ante unas dificultades abordables y que en la mayoría de los casos suele desaparecen siguiendo una serie de pautas y líneas de trabajo básicas. Si a lo largo de la escolaridad no remitieran las dificultades y una vez que no han surgido efecto las medidas puestas en marcha se podría considerar un problema mayor a valorar (disgrafía, daño neurológico, etc).

- Desarrollar la lateralidad y organización espacial del alumno/a. Para ello se llevarán acciones individuales con el alumno/a mediante material específico, así como actividades a nivel grupal, por ejemplo en la clase de educación física, arrojar pelotas con una u otra mano, hacer carreras saltando con uno u otro pie, jugar a las olas (que se mueven a la derecha, a la izquierda), al trencito que avanza en direcciones distintas según las órdenes del profesor, etc.

- Es necesario que el alumno/a pueda vivenciar e integrar la forma y direccionalidad de las letras con su propio cuerpo y en movimiento. Para ello se puede realizar la grafía de la letra o número con tiza a gran tamaña en el suelo. Primero el alumno/a ha de visionar la letra o número y seguir la dirección con movimientos oculares y a continuación recorrer andando la grafía.

- También para vivenciar e integrar la forma y direccionalidad de las letras es interesante que el alumno/a realice la forma de las letras o números con plastilina, arcilla, etc. Posteriormente, seguirá con su dedo la forma o direccionalidad de las letras.
- Resulta también de utilidad el punteado de letras y números así como el coloreado de letras huecas.

- Practicar con el alumno/a que presenta dificultades en su cuaderno la forma y direccionalidad de las grafías. Conviene trabajar mostrando a los niños/as la forma y dirección del trazo en sus cuadernos personales, demostrándoles el trazo en el margen de las páginas, para que puedan ver el modelo trazado por el docente y compararlo con su escritura.

Se pueden llevar a cabo actividades como: dibujo dictado en papel con cuadrícula, identificación de objetos dibujados tomando en cuenta el lugar donde están (arriba a la derecha, a la izquierda y abajo, etc.), y otros.

- Supervisar el trazo del niño/a atendido, mostrándole en el margen de su propio cuaderno cómo debe ser el trazo de las grafías.

- Presentar ayudas visuales que permitan recordar al alumno/a la forma y direccionalidad de las grafías (por ejemplo, flechas, punteado, etc).

- Se pueden enseñar al alumno/a determinados trucos mnemo-perceptivos a seguir en la realización de las grafías. Por ejemplo a la hora de realizar el número 5 en un alumno/a diestro se le puede indicar que primero sitúe el lápiz en el punto de comienzo, a continuación una línea recta desde la mano que sostiene el lápiz a la otra diciéndole por ejemplo “esta mano quiere pillar a la otra”, “se escurre” (línea hacia abajo) y “se da en el culo gordo” (se hace la curva final). Para el trazo de la letra S, se puede decir al alumno/a que es una serpiente que quiere pillar a la otra mano.

- Proponer breves ejercicios “reparadores” – al niño/a atendido y en general a todos los niños- como la copia de “trabalenguas” escritos, que no son otra cosa que frases forzadas donde abunda la grafía problemática (“usaba botas y botines de b­uen tamaño”, “tapó el dado con el dedo”, la escritura de listas de palabras (nombres, por lo general) que contengan la grafía que preocupa,  etc.

- Hay que tener en cuenta que el alumno/a desarrolle unos hábitos posturales adecuados tanto a la hora de sentarse, colocar el material en la mesa y disposición de la mano y dedos para el agarre del lápiz.

- Es necesario comprender la situación del alumno/a sin caer en la reprimenda constante. Lo peor que puede suceder es hacer sentir mal a un niño/a que ha dado muestras de tener un desarrollo escolar normal. Más aún, afectarlo “bajándole la nota” por un accidente de trazo en una situación donde importa más la construcción de un texto. 

Para descargar el artículo completo pinchar aquí.


Movimientos oculares. Movimientos sacádicos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Relación de ejercicios para la mejora de los movimientos oculares y movimientos sacádicos.

Pinchar aquí para descargar.

Educación Lenta- Slow Education

miércoles, 30 de abril de 2014


"Podemos dar una parte de la culpa del fracaso escolar a nuestra obsesión con la educación precoz, con el énfasis en la presión por saturar de aprendizajes académicos cada vez más temprano y más rápido". 
Carl Honoré



Hacer elogio de la educación lenta tiene sentido hoy y aquí en tanto que representa el elogio de un modelo educativo como la pieza clave en el proceso de humanización de la sociedad. El tiempo no puede colonizar nuestras vidas y las de la escuela, sino que hay que devolverlo a los niños y niñas y al profesorado para que pueda ser un tiempo vivido plenamente y, por tanto, plenamente educativo. /Más/, /antes/ y /más rápido/ no son sinónimos de /mejor/, y educar para la lentitud significa ajustar la velocidad al momento y a la persona.


Artículo: "Por una Pedagogía del caracol", de Gianfranco Zavalloni. Pinchar aquí.


Otras referencias relacionadas con la educación lenta:

CARL HONORÉ (2004): "Elogio de la lentitud". Editorial RBA.

GIANFRANCO ZAVALLONIG (2011): "La pedagogía del caracol. Por una escuela lenta y no violenta". Editorial Graó.

HODGKINSON, T. (2005): "Elogio de la pereza: Un estilo de vida para el siglo XXI". Barcelona. Del
Bronce.

— (2008): Cómo ser libre. Madrid. Aguilar.

Nuevo blog Trastornos y Problemas de Conducta

martes, 22 de abril de 2014

Nuevo blog con orientaciones y recursos específicos 

relacionados con trastornos y problemas de conducta, 

ansiedad, depresión, fobias y miedos, manías, etc.



ORIENTACIONES PARA NIÑOS/AS CON MIEDO A LAS ENFERMEDADES, MUERTE...

miércoles, 9 de abril de 2014



Resulta normal en determinados niños/as la aparición de miedos y fobias hacia temas como la muerte o a sufrir enfermedades. En la mayoría de los casos, estos miedos remiten progresivamente con el paso del tiempo. No obstante, es recomendable tener en cuenta las siguientes orientaciones:

- Es necesario cuidar los modelos que presentamos. Si el niño/a sufre de miedo a enfermedades o la muerte no es conveniente que vea en nosotros o en personas cercanas estas actitudes de miedo y fobia. Nuestra actitud ha de ser modelo y referente para ellos.

- Intentar evitar en lo posible que el niño/a vea películas o vídeos en los que la muerte y la enfermedad estén presentes. Así mismo, no es necesario que el niño/a en este momento esté presente y escuche conversaciones de adultos relativas a enfermedades o muerte y mucho menos si están referidas a niños/as de su edad.

- Desdramatizar y restar importancia a situaciones temerosas de la vida, muerte, enfermedades…

- No amenazar al niño/a con ir al médico. Tampoco conviene en estos momentos en los cuales el niño/a presenta estos miedos asustarlo/a con posibles enfermedades derivadas de posibles malos hábitos (por ejemplo, si no te lavas los dientes se te picarán y tendrás que ir al dentistas). Una vez que se haya recuperado de estos miedos podremos hablar con normalidad de estos temas.

- Hablar y dialogar todo lo posible con el niño/a. En un primer momento ha de hablarnos de sus miedos para concretar realmente lo que le preocupa. Posteriormente hablaremos con él/ella para tranquilizarlo y hacerle  ver que la enfermedad y la muerte son parte de nuestra vidas, es algo natural que puede pasar a las personas, pero eso no quiere decir que les vaya a pasar a él/ella.

- El niño/a ha de sentirse seguro. Debemos hablar con él/ella y comentarle que no debe estar preocupado, que él/ella está sano y que sus padres están y estarán siempre pendientes del mismo/a, que cuidarán de él/ella y que en el momento que pueda enfermar por algo lo llevarán la médico y que no pasará nada. Hay que decirle que lo que él/ella tiene que hacer es sus tareas escolares y por supuesto pasarlo bien, que las enfermedades son cosa de mayores y que no debe preocuparse por ello.

- Intentar dar respuesta a todas las preguntas y dudas que nos pueda plantear el niño/a. Las preguntas sin respuesta pueden generar más dudas y por ello más ansiedad.

- Una vez se haya hablado con el niño/a como se ha aconsejado en los puntos anteriores, no conviene que saquemos el tema recordándolo una y otra vez. Tan solo se hablará de nuevo del tema si lo demanda el niño/a o es necesario porque sus miedos continúen o se agraven.

- Resulta de vital importancia que el niño/a no note nuestra preocupación ya que esto puedo ocasionar que aumente su ansiedad y continúen presentes estos miedos.

- Si tenemos que hablar de los miedos del niño/a con nuestra pareja, con algún familiar o maestro/a lo haremos siempre sin que el niño/a esté presente.

- Evitar en todo momento una actitud sobreprotectora con el niño.

- Dentro de lo posible se intentará llevar a cabo una vida lo más normal posible, sin dar demasiado importancia al hecho, sobre todo delante del niño/a.

- Es muy importante que todos los miembros de la familia actúen de la misma forma, siguiendo estas orientaciones y evitando posibles contradicciones.

- Reforzar al niño/a con elogios y halagos si sus miedos y fobias disminuyen, pero no excesivamente ni muy frecuentemente ya que pueden provocar un efecto negativo al recordarle al niño/a sus miedos.


- Si el miedo no remite con el paso del tiempo y se traduce en un nivel elevado de ansiedad que interfiere significativa y negativamente en la vida diaria del niño/a (por ejemplo, en la escuela, en los hábitos de sueño, alimentación carácter, …) sería conveniente la valoración del niño/a por parte de un psicólogo clínico.


Para descargar las orientaciones pinchar aquí

MÉTODO DOMAN

martes, 30 de abril de 2013

A principios de los años 60 el Dr. Glenn Doman se dio cuenta que se podía hacer algo más por estimular la inteligencia de los niños y así nació el Método Doman.

Básicamente es un método de enseñanza basado en fichas o bits. Cada una de las fichas contiene un concepto que queremos enseñarle a nuestro hijo.  Puede ser una palabra, un número o un concepto.

Cada ficha contiene una información única y que se asimila con facilidad por el niño. Es un sistema de enseñanza barato y fácil de implementar.  El método Doman es utilizado en todo el mundo, con grandes resultados.

+ INFO:

http://cprmerida.juntaextremadura.net/index.php/m%C3%A9todo-doman

EJEMPLOS:



De las Inteligencias Múltiples a la Educación Personalizada

viernes, 1 de febrero de 2013

Los 12 pilares de la Inteligencia

ORIENTACIONES CELOS INFANTILES

miércoles, 16 de enero de 2013

Orientaciones para trabajar los CELOS INFANTILES entre HERMANOS.



No mostrar una conducta demasiado permisiva ante la conducta celosa, ya que así estamos manteniendo dicha conducta y enseñando al niño que podemos odiar o tener celos de los demás. Tampoco mostrar una conducta demasiado represora o mostrar demasiada atención, ya que podemos contribuir a prolongar la situación. Tampoco podemos permitir que el niño utilice sus celos para conseguir las cosas que él desea.


Escuchar al niño, permitiendo la expresión de sus emociones. Hacerle ver que se le comprende aunque le digamos que sus sentimientos son exagerados.


Evitar cualquier tipo de comentario sobre comparación entre hermanos, aunque se a de broma. Los padres no debieran manifestar, ni si quiera de broma, las preferencias por este/a o aquel/aquella hijo/a.


Evitar cualquier comparación o trato de favor o de preferencia hacia uno de los hijos. En ocasiones, se suele hacer por parte de los padres este trato de favor aunque de forma inconsciente pero los niños lo perciben con facilidad. 


Los niños celos suelen pensar o percibir que no son apreciados o queridos por sus padres. Es necesario hablar con él insistiéndole en decirle que le queremos, al igual que el hermano. Es necesario decirle explícitamente que le queremos.


Recordar al alumno historias o acontecimientos pasados en los que se le demuestre como le quieren sus padres; “el día en que le ayudaron a superar una dificultad, cuando se puso malo y lo llevaron al médico corriendo; cuando le hicieron un bonito regalo…”.


Así mismo, podemos hablar con el niño y contarles historias de cómo los llevábamos con nuestros hermanos cuando éramos pequeños, lo cual puede ayudarle a comprender mejora la situación.


Por otra parte, debemos educar a los hijos en que los afectos y el amor no los pueden tener de forma exclusiva, los padre quieren a ambos hijos por igual.


No son convenientes preguntas al niño del tipo: ¿cuánto quieres a papá…y a mamá?, ¿a quién quieres más?.


Hablar con el alumno continuamente y explicarle que cada persona tiene unas cualidades positivas y negativas. Así, su hermano tiene cosas negativas y otras positivas, igual que él. Resaltar siempre que se pueda los aspectos positivos de uno y de otro. Valorar las diferencias y fomentarlas.


Hablar con el niño mayor de las cualidades positivas del hermano menor. Así mismo, insistirle en las responsabilidades que tiene como hermano mayor: ha de cuidar, proteger y ayudar a su hermano.


También hablar con el niño de los privilegios que tiene ser el hermano mayor: será en primero en realizar muchas cosas y celebrar acontecimientos, podrá ayudar a su hermano, realizar ciertas actividades que por edad el hermano no puede, etc.


Así mismo, se le puede dar cierta responsabilidad o protagonismo respecto a los cuidados hacia el hermano pequeño, resaltando la importancia de su labor para la familia.


Hablar con el alumno en las ventajas de tener hermanos, con respecto a los niños que no tienen: pueden jugar con ellos, se pueden ayudar unos a otros, no estarán nunca solos, etc.


Es recomendable pasar más tiempo con el hijo celoso, planificando actividades conjuntas en las que participe o juegue tanto con el padre como con la madre. Tanto el padre como la madre han de procurar pasar el mismo tiempo con uno y con otro, no mostrando de esta forma ninguna preferencia por alguno de los dos.


La atención que reciban los hijos ha de ser simétrica, igual, tanto por parte del padre y de la madre, como por ejemplo de abuelos. En ocasiones hay niños más extrovertidos, simpáticos, cariñosos que suelen recibir mayor atención por parte de los padres y otros familiares, lo cual se ha de evitar compensando la atención que reciben.


Aumentar el tiempo de actividades y juegos conjuntos de la familia, es un buen método para mejorar la comunicación y establecer lazos.


Evitar ciertas situaciones que sabemos de antemano que pueden generar conflictos. Por ejemplo, si cada hermano tiene sus juguetes podemos evitar o enseñar a que el hermano pequeño no coja los del hermano grande.


Permitirles y enseñarles a resolver sus conflictos por ellos mismos, entre los hermanos. SI no consigue resolver el conflicto, no darle la razón a uno de ellos, sino tratarlos por igual.


Cuando el niño pequeño molesta o rompe las cosas del mayor, no disculparle por el simple hecho de que es pequeño, enseñarle también a asumir su responsabilidad.


Hay que recordar que las normas y los privilegios han de ser lo más parecidos entre hermanos, salvo excepciones.


Para modificar la conducta, tanto de uno como de otro, es conveniente utilizar las siguientes técnicas:


-          Extinción. En ocasiones la mala conducta corresponde a una necesidad de llamar nuestra atención. Es conveniente, ante conductas no graves, no prestar demasiado atención a las mimas, restando importancia. Si estamos demasiado encima del niño cuando realiza estas malas conductas tal vez estamos reforzando o propiciando que se den con más frecuencia.


-          La técnica anterior, se ha de combinar con el reforzamiento positivo ante cualquier conducta positiva o contraria a la que deseamos eliminar por pequeña que sea. Reforzamiento positivo es alabar al niño diciéndole que estamos muy contentos con él, muy orgullosos de lo que ha hecho (hay que explicitarle lo que ha hecho y por qué lo ha hecho bien), darle pequeños premios o recompensas no materiales por su buen comportamiento (por ejemplo, salir a la calle, al parque o realizar con él algún juego o actividad que le guste).


Hemos de tener en cuanta que gran parte de lo que los niños aprenden lo hacen por imitación de los adultos. No podemos esperar que nuestro hijo respete, colabore o ayude a su hermano, si no ve en nosotros o en personas del entorno cercano estas actitudes y valores.


Responder con tranquilidad a los episodios celosos, sin estridencias ni recriminaciones, comunicarle al niño nuestra decepción por su comportamiento y dejar de prestarle atención. Posteriormente, cuando se tranquilice, podemos intentar razonar lo ocurrido y darle la atención emocional. No obstante, razonar con el niño celoso no funcionará siempre. Debemos entender sus conductas como síntomas de un malestar y no desde la perspectiva adulta.


Educar en la afectividad, cooperación, ayuda entre hermanos y no en la competición.


Enseñar a los hermanos a prestar sus cosas, a ayudarse, a colaborar.


Todas estas orientaciones deben de ser llevadas a cado de forma conjunta y en la misma dirección, evitando contradicciones, tanto por el padre como por la madre, así como por otros familiares cercanos.


Normalmente, los celos infantiles sueles ser de tipo evolutivo y remitir progresivamente. Los celos irán desapareciendo con el tiempo, si cada hijo, sigue viendo que tiene un lugar único en el afecto de sus padres, y que los hermanos lejos de ser una amenaza, un rival, llegan a ser compañeros, amigos, en quien apoyarse y con quién compartir.


Cuando alteren la convivencia en casa de forma significativa, sean persistentes y alteren su rendimiento escolar y su estado anímico/de personalidad sería recomendable hablar con un psicólogo.